Ya no estoy enamorada de ti

Hoy descubrí que ya no estoy enamorada de ti. Me cogió por sorpresa, no me lo esperaba. Yo, que tan firmemente aún ayer mi amor te declaraba.

Tal vez fueron las discusiones, tal vez la comunicación no era tan fluida como debería, tal vez subestimamos la confianza que entre tú y yo nos jurábamos había.

Quizás ninguno de los dos sabía lo que es estar realmente enamorado. ¿Quién sabría definirlo? Algunos dicen que cuando estás enamorado no ves defecto alguno en tu pareja. Pero, esto tiene fecha de caducidad. Tarde o temprano la máscara se nos cae y los defectos aparecen. Así me ha pasado ahora a mí.

¿Me creería enamorada? ¿Estaría necesitada de amor? Cuántas veces habré pensado cuando una relación ha finalizado en si lo que sentía era amor o una necesidad de amar y recibir calor.

Comprendí que a tu lado yo ya no era feliz

 

De un momento a otro la angustia inundó toda mi vida. La ansiedad y el ahogo empezaron a hacer acto de presencia. ¿Por qué me sentía obligada? ¿Por qué los compromisos, mentalmente, rechazaba?

Compartir contigo mi vida pasó de ser algo agradable a ser algo a lo que me sentía obligada. Por ser tu pareja debía quedar con tu familia, compartir tiempo contigo cada día… Eso que tiempo atrás fluía y deseaba, ahora mismo me atormentaba.

Ya no estoy enamorada de ti

No creas que no me sentía mal, pues tú enamorado aparentabas. Yo culpable me sentía por no saber corresponderte como tiempo atrás hacía sin dudarlo, ciegamente.

Empecé a no desearte, empecé a rechazarte a no buscarte. No me importaba pasar un día sin saber nada de ti. Todo lo contrario, para mí era un alivio sin fin.

Me sentía culpable por rechazar, inevitablemente, el cariño que tú me dabas

No podía evitarlo, un día me di cuenta. Retrasar lo inevitable era hacerte más daño. Cuando por fin logré dar el paso, tú no entendías nada. Pero, yo solo podía decirte “ya no estoy enamorada de ti”.

Pasaban los días y no te extrañaba, todo lo contrario, una enorme felicidad y tranquilidad me inundaba. ¿Por qué tú que eras el objeto de mi felicidad tiempo atrás te convertiste en todo lo contrario? ¿Fui yo? ¿Serías tú? Quizás todo tenga fecha de caducidad.

Nuestro amor se acabó, la culpable fui yo. Pero no tengo culpa alguna de que un día tú ya no fueras el centro de mi vida. Si pudiese cambiarlo lo haría, pero me era imposible.

Ahora las dudas me sobrecogen y sin quererlo me pregunto: “¿habré estado alguna vez realmente enamorada de ti?”