Yo también me merezco ser amada

Si nuestra historia de amor es forzada, si no somos correspondidos, si nos sentimos incómodos por recibir menos de lo que damos, si sentimos que la persona en quien depositamos nuestro amor no se siente a gusto, está buscando otras opciones, nos trata con indiferencia o desamor, es un buen momento para replantarnos nuestra intención en esa relación y la posibilidad de valorarnos lo suficiente como para aspirar un amor bien correspondido.

me siento amada

Chequea esta lista y comprueba en qué punto te encuentras, en función de lo que resulte intenta hacer un esfuerzo adicional:

  • Se da más de lo que se recibe.
  • Se ha escuchado la verbalización de un: “no te amo” en condiciones de calma y fuera de impulsividad y presión.
  • Existe una infidelidad en curso.
  • Se ha hecho un esfuerzo considerable para mantener vivo el amor, en una o ambas partes.
  • El maltrato se ha hecho presente y forma parte de la relación.
  • La comunicación se muestra poco alcanzable.
  • Los momentos de intimidad son escasos o nulos, o es lo único que comparten.
  • La otra persona prefiere invertir su tiempo en algo o alguien más.
  • Las llamadas o mensajes no son respondidos de acuerdo a la normalidad.
  • De forma explícita la otra persona ha manifestado su necesidad de no continuar la relación.
  • No hay proyectos a futuro juntos.
  • No comparten los mismos intereses.

Si bien es cierto que las parejas pasan por altibajos a lo largo de la relación, que enfrentan y superan crisis, también es cierto que algunas parejas solo funcionan bajo el absoluto sacrificio de una de las dos partes, esas parejas probablemente nunca debieron unirse, pero contra todo pronóstico se establecen y la mayoría de las veces resultan con un alto grado de sufrimiento, despersonalización, resentimiento y culpabilidad para una de las partes.

Evidentemente esa clase de amores no son saludables y la mejor decisión es soltar, no aferrarse a algo que nos lastima, que no nos llena o nos hace sentir desvalorados, dependientes, masoquistas… Es preferible asumir una derrota inclusive si ha pasado mucho tiempo que consideramos valioso, antes de terminarnos de apagar y sucumbir ante el desamor.