Siendo inalcanzable estás más guapa

Pudimos ser un fue que no será por tu claustrofobia a vivir en el corazón de alguien.

Somos una historia  que empieza con un: “Érase una vez un era que nunca fue”.
Pudimos haber esperado a que todos los semáforos
se pusiesen en verde para besarnos mientras estaban en rojo.
Pudimos haber perdido todos los trenes del mundo
porque nos servía con mirarnos a los ojos para huir bien lejos.
Nos hemos perdido cientos de cafés con vistas al infinito
mientras te escribía notas invitándote a follar después.
Podríamos habernos amado aunque lo hiciésemos mal,
como cantar bajo la ducha, pero ser felices dándolo todo.
Podríamos haber mantenido siempre la bonita costumbre de hacernos
las cosas mal y solucionarlo todo con un polvo.
Ya no me podrás gustar mientras calles, mientras gimas o grites
o me mires con la boca abierta sin decir nada pero diciéndomelo todo.
Pudiste ser el clavo que me sacase el otro clavo,
pero tu clavo también se ha quedado atascado, y duelen mucho dos clavos.
Podría haberte llamado mi vida, aunque ahora mi vida
se parezca mucho al vacío y al desastre.
Podríamos haberle dado envidia a París por besarnos en tu cama
y no en lo más alto de la Torre Eiffel con el Sena como testigo.
Pero decidiste aplazar el baile hasta que se me olvidase bailar.
Quisiste hacerte la interesante y luego fingir no saber nada.
Sé que te arrepentirás y que te pasarás días enteros
sentada en cualquier carretera, por si paso con el coche,
para hacerme autostop y decirme que te lleve al infinito conmigo.
Pero bueno, siendo inalcanzable estás más guapa.

Vía inviernoeneltejado.