A veces herimos más con el escudo que con la lanza

La mayoría de las personas que lleva consigo una armadura con su correspondiente escudo, puede alzar la mano ante la pregunta: ¿quiénes de ustedes han resultado lastimados por aquellas personas en las cuales depositaron su confianza? Una que otra también podrá hacerlo solo como una medida preventiva, derivada de sus creencias de lo que representa el amor o las experiencias de personas cercanas, que preferiría evitar.

De cualquier manera toda persona que lleva consigo un escudo y que no deja que el amor tenga acceso a ella, se vuelve altamente amenazante, justamente porque en su afán de querer alejar, evadir o evitar un acercamiento que la exponga a un involucramiento sentimental, le hace reaccionar de maneras complicadas a cualquiera que ose intentar derribar esos obstáculos.

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Valiente es quien a sabiendas que no ha roto nada allí, se plantea como meta el ayudar a reparar ese corazón herido. Debe estar consciente de que los escudos pueden lastimar más que cualquier arma y que quizás con todos los esfuerzos, no sea posible ocupar algún espacio en ese corazón.

Sin embargo, así son los juegos del amor, a veces sentimos que perdemos, pero solo la experiencia vale la pena, no me imaginaría llegar al fin de mis días y mirar atrás y no haber llorado por amor, no haber luchado por amor, no haberme decepcionado, no haber perdido la fe, no haber apostado nuevamente y no haberme vuelto a enamorar todas las veces que fueron necesarias, hasta que por fin… considere que salió bien.

Sé que detrás de cada persona que dice no creer en el amor, con cualquier cantidad de barricadas y barreras que impiden llegar a ella, está una persona esperando que alguien le demuestre lo contrario, que el amor existe y que está allí para ella, que lo puede vivir, que lo puede sentir, que puede cerrar ya esas heridas del pasado y recomenzar, porque el amor lo vale.

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Y esa misma persona que es capaz de lastimar con tal de no ser nuevamente herida, evalúa siempre como recompensa, para quien logre sortear esos obstáculos, abrir su corazón y darle una nueva oportunidad al amor.

Estar enamorados es algo incomparable, estar satisfechos con nuestra soledad y sentirnos a gusto, también es incomparable, amar a alguien y dar de nosotros lo mejor y el amarnos a nosotros mismos al mismo tiempo es el mejor escenario. Conclusión: No importa en el estado en el cual estés mientras no sea forzado, mientras te sientas a gusto y no desees estar en alguno diferente. Que tus decisiones no sean tomadas a partir del miedo, del rencor, del dolor del pasado, sino más bien por tu crecimiento, por tu evolución y tu confianza en el proceso de la vida.

Por: Sara Espejo – Viajes del Corazón