5 Heridas Emocionales y las 5 Máscaras que limitan Nuestro Ser

Lamentablemente en nuestros primeros años de vida nos vemos particularmente expuestos a ser  afectados por heridas emocionales  que marcarán de forma importante la posibilidad de ser nosotros mismos, entendiendo por nosotros mismos la ideal conexión entre nuestro cuerpo y alma y su consciente manifestación.

La autora Lise Bourbeau nos habla de estas 5 heridas, que prácticamente son las causantes de la mayoría de los sufrimientos de todo ser humano y que de forma más o menos natural hacen aparición en orden cronológico de la siguiente manera:

Rechazo

Abandono

Humillación

Traición

Injusticia

 

Qué es lo que ocurre con nosotros ante estas heridas? Pues nos ponemos máscaras y dejamos de ser fieles a quienes realmente somos. Muchas veces no identificamos ni nos hacemos conscientes de que tenemos alguna herida y nuestro vendaje o máscara se coloca de forma natural, sin poder entender nosotros que no es más que una consecuencia de una herida que no ha sido atendida y menos sanada.

Veamos un poco en detalle la máscara que le pertenece a cada tipo de herida y con ello establecer algunos patrones:

Rechazo – Máscara asociada: Persona huidiza.

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La persona que ha sufrido un rechazo en su vida, principalmente en los primeros años de vida, tienden a desarrollar una personalidad que no se ata con facilidad a nada, que no toma gran responsabilidad, que las cosas materiales no despiertan excesivo interés ya que no le permitirán huir. Son personas que dudan de su derecho a existir.

Abandono – Máscara asociada: Persona dependiente.

La persona que sufre un abandono, generalmente producido entre el primer y tercer año de edad, se manifiesta como la necesidad de sentir la presencia de otro, de recibir atención y apoyo, temen a la soledad, suelen pedir opinión para tomar sus decisiones, se creen o sienten incapaces de lograr sus metas a menos que sea con la ayuda de alguien más.

Humillación – Máscara asociada: Persona masoquista (emocional/mental).

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La herida de la humillación se genera en los primeros años de vida generalmente va asociada a excesivo control por parte de los padres y la carencia de libertad. Las personas que usan la máscara del masoquismo para cubrir esta pena, suelen avergonzarse de sí mismos y de otros o teme avergonzar a los demás, conoce sus necesidades pero las ignora, se castiga creyendo castigar a otros y por lo general vive del desagrado.

Traición – Máscara asociada: Persona controladora.

La persona que siente haber sufrido una traición, normalmente entre sus dos y cuatro años, son personas que desean controlar sus vidas y su entorno evitando con la creencia de que esto evitará una traición. Normalmente estas personas se creen muy responsables y fuertes, intentan ser especiales y tienden a ser mentirosos y manipuladores.

Injusticia – Máscara asociada: Persona rígida.

Por lo general el niño percibe  una injusticia que lo marca entre sus cuatro y seis años de edad y suele colocar como careta la rigidez, con la creencia de que siendo una persona perfecta podrá evitar las injusticias. Tiende a desvincularse de los sentimientos, no reconoce tener problemas, es ordenado, puede ser explosivo y no demuestran su afecto con facilidad.

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Una vez identificadas las heridas, que pueden ser más de una y las máscaras que puedes haber usado, es posible iniciar un proceso sanador, principalmente reconociendo y aceptando. Colocarse una máscara es totalmente humano, es parte de la supervivencia, pero es nuestro ego el que está en ese momento en control de la situación, con la creencia de que simplificará nuestra vida. Cuando aceptamos nuestras heridas, y vamos poco a poco descubriéndonos de nuestras máscaras es cuando empezamos a sanar y podremos finalmente ser nosotros mismos, con la menor intervención posible del ego y la mayor manifestación de amor.